miércoles, 30 de marzo de 2016

TALLER SOBRE VISUALIZACIÓN CURATIVA (LA PIRÁMIDE CURATIVA)

VISUALIZACIÓN CURATIVA

Visualizar es imaginar, con la diferencia de que cuando hacemos algún ejercicio de visualización debemos concentrar toda nuestra energía en lo que se está imaginando para que tenga efectos claros.
    Las técnicas de visualización se utilizan en deporte para poder superar marcas, dar confianza y contra restar el estrés, son tan potentes que se han venido usando en terapia como un modo de aliviar dolores de todo tipo, sin embargo no es eso lo que nos interesa especialmente aquí aunque se pueda dar el caso que la simple práctica de los ejercicios produzcan estos efectos. Lo que importa es que la energía sigue a la mente y a la intención, y esto nos sirve para crear los resultados bio-energéticos que buscamos.
El rasgo más característico de la visualización mental es que puede ir acompañado de cambios fisiológicos, efectos físicos beneficiosos que no serían tan sorprendentes si nos acostumbrásemos a considerar los aspectos mentales y los aspectos físicos como las dos caras de un espejo al que llamamos cuerpo.
Ya somos conscientes de cómo influye la mente en el cuerpo, sobre todo en lo referente a múltiples patologías, que las denominamos psicosomáticas. De igual manera  la mente puede crear reacciones contrarias y dejar de sentir un dolor crónico de años, o  por razones que desconocemos un tumor puede entrar en recesión o desaparecer. Este fenómeno  suele atribuírselo al efecto placebo y a la sugestión, pero no se habla del mecanismo que a tenido lugar hasta lograr este resultado curativo.


Un ejemplo de visualización curativa podría ser:
ELIMINAR LAS TENSIONES
                            Estoy tumbado con los ojos cerrados..... Me voy alejando de  los ruidos y prisas cotidianas..... Visualizo mi cuerpo como si lo estuviera mirando frente a un espejo..... Hago un recorrido por el explorando las zonas en que hay más tensión..... Hago un mapa de la tensión corporal..... Y también de las zonas que siento con claridad y aquellas que apenas percibo, estas últimas coincidirán casi siempre con zonas tensas..... Le otorgo el color rojo a las zonas de tensión y un color azul a las zonas que siento relajadas, confecciono así un mapa en color que muestra los territorios tensos y relajados de mi cuerpo..... A partir de este instante comienzo a visualizar que con cada respiración entra un aire azul, limpio, puro, relajante..... Conforme el aire azul penetra en mi organismo relaja mi cuerpo, la tensión comienza a disolverse..... Con cada espiración sale un aire rojo, la tensión se va, se disuelve..... Entra un aire azul, relajante..... Expulso un aire rojo y con él se va toda la tensión y las impurezas de mi organismo..... Entra un aire azul, relajante..... Expulso un aire rojo y con él se va toda la tensión y las impurezas de mi organismo..... Siento la relajación y la calma..... Me permito permanecer en este estado unos momentos y me preparo para abandonar el ejercicio..... Regreso a mi habitación, y tomo conciencia del estado de relajación en que me encuentro, me doy cuenta que puedo volver a este ejercicio para relajarme cuando lo desee, sé que mi imaginación es una fuente de calma  de tranquilidad y de paz.

                   La práctica cotidiana de la visualización hará que cada vez podamos ver mejor las imágenes, no importa si al principio apenas podemos ver detalles o todo aparece en blanco y negro, con la practica la relajación es más intensa y la calidad de las visualizaciones mejor.

LA PIRÁMIDE CURATIVA


Primero utilizamos una de las técnicas de relajación física que ya hemos dado en los talleres anteriores, por ejemplo la técnica de los interruptores.

Un vez conseguida la relajación, imaginamos que estamos en un lugar maravilloso, en un día perfecto con el clima más adecuado para sentirnos bien. En mi caso imagino que subo, paseando, una pequeña loma y que una vez arriba, puedo ver un valle iluminado por un sol luminoso.

En el centro del valle, destaca una pirámide que brilla de una manera particular. Bajo hasta encontrarme al lado mismo de ella, y así puedo entender el misterio de su brillo. Toda ella está  construida con bloques de cristal de roca (cuarzo).
  Toco la pirámide y puedo sentir que lisas son las pareces, el frescor del cristal y la perfección de las juntas de los bloques. Camino acariciando la pirámide hasta llegar al ángulo que da lugar a otra de sus caras. En el centro de esa cara hay una apertura en forma rectangular que permite entrar dentro de la pirámide.

Me adentro en la pirámide sin ningún miedo, como si ya la conociera y tuviera plena confianza. Aunque la pirámide está construida de cristal de cuarzo y por lo tanto deja entrar luz del exterior, la disposición y ángulo de los bloques no permiten ver de dentro hacia fuera ni de fuera hacia dentro, dando una total intimidad.
A mitad del recorrido hay una pequeña cámara con una piscina, construida también con bloques de cuarzo, donde un pequeño manantial de agua va llenándola y el sobrante desaparece por unas aberturas, generando un sonido relajante que invita a meterse dentro. Unas toallas esponjosas blancas y un suave albornoz de algodón, también blanco, me hacen entender que antes de entrar debería bañarme y purificarme. Toco el agua y para mi sorpresa tiene la temperatura adecuada a mis deseos.

Me despojo de mis vestimentas, me sumerjo en el agua y puedo sentir su cualidad purificadora y como me revitaliza. Cuando siento que ya he tenido bastante, salgo del agua, me seco y me pongo el albornoz (o túnica de lino, o sin nada, a gusto de vuestra imaginación), y me dirijo al centro de la pirámide.
En el centro de la pirámide me encuentro una amplia estancia, sin nada más que un gran rectángulo semejante a un colchón con grandes cojines que invitan a echarse y abandonarse al descanso. Una luz tenue e  irisiada envuelve la estancia.  Algo me dice que debo echarme boca arriba y esperar acontecimientos, y pocos minutos después, un extraño brillo en el vértice de la pirámide me anuncia que algo va a pasar.

Un rayo de luz que surge desde arriba, me recorre el cuerpo de arriba abajo y de abajo arriba escaneándome. Tras una breve pausa, donde parece decidir la actuación mas adecuada, una serie de rayos de luz de diferentes colores deciden donde situarse en el cuerpo, la intensidad y el color adecuado para hacer el equilibrio o la curación. Cierro los ojos y me dejo envolver por ese juego de luces y colores, sabiendo que su misión es buscar la armonía y el equilibrio energético del cuerpo y la mente.
Pasados unos minutos el proceso ha terminado y  la pirámide deja de emitir luces. Decido levantarme  y volver a la estancia de la piscina para volver a vestirme. Salgo de la pirámide con una vitalidad renovada, y subo de nuevo hacia la loma desde donde puedo contemplar en su esplendor a la pirámide.
Sé que siempre estará ahí para cuando la necesite, que forma parte de mi y de mi consciencia, y con esa sensación decido bajar y volver a mi estado de relajación, tomar de nuevo conciencia respiratoria y  corporal.



Aqui teneis otra versión de la piramide curativa.

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