sábado, 30 de enero de 2016

TALLER SOBRE NUESTRO CENTRO DE GRAVEDAD, EL ENRAIZAMIENTO Y LA CONEXIÓN CON LA TIERRA













NUESTRO CENTRO Y LA CONEXIÓN CON LA TIERRA (ENRAIZAMIENTO)




“Las raíces de las plantas están en la tierra, y por medio de ellas extraen su vitalidad.     Las raíces del cuerpo humano están en el alma. Pero el hombre no está conectado con su energía vital ni a través de la cabeza ni a través del cora­zón; si no sabemos nada de estas raíces, nunca podremos formar parte del mundo de la meditación.


Entonces, ¿dónde están las raíces del hombre? Quizá no seas consciente de este lugar. Si desde hace miles de años ni si­quiera se le presta atención a las cosas sencillas y corrientes, éstas se olvidan. Un niño nace en el vientre de una madre y crece ahí. ¿A través de qué parte se conecta el niño con su madre? ¿A través de la cabeza o del corazón? No, se conecta a través del ombligo. El niño puede disponer de la energía vital de la madre a través del ombligo; el corazón y el cerebro se desarrollan más tarde. El niño está conectado con el cuerpo de su madre a través del ombligo. Desde ese punto se extienden las raíces hacia el cuerpo de su madre e igualmente en la dirección contraria, ha­cia su propio cuerpo.





El punto más importante del cuerpo humano es el ombli­go; después se desarrolla el corazón y después la mente. Son ramas que se desarrollan más tarde. Sobre estas ramas brotan las flores. Las flores de la sabiduría florecen en la mente, las flores del amor florecen en el corazón. Estas flores son las que nos fas­cinan, por eso creemos que son todo lo que hay. Pero las raíces del cuerpo humano y su energía vital se encuentran en el om­bligo. Ahí no brota ninguna flor. Las raíces son absolutamente in­visibles ni siquiera se pueden ver. Pero la degeneración que ha tenido lugar en la vida del ser humano en los últimos cinco mil años se debe a que hemos puesto el énfasis o bien en la mente o bien en el corazón. Incluso en el corazón hemos puesto muy poco énfasis; el mayor énfasis se ha puesto en la mente.
Desde la más tierna infancia la educación es una educación de la mente, en ninguna parte del mundo hay una educación del ombligo. Toda la educación es mental; por eso la mente, se va desarrollando cada vez más, mientras que nuestras raíces se van quedando cada vez más pequeñas. Cuidamos la mente porque las flores brotan ahí, de modo que va creciendo la mente mien­tras nuestras raíces van desapareciendo. La energía vital se va debilitando y nuestro contacto con el alma se debilita”.
                                    Del libro del Hara (el viaje al centro del ser)      de OSHO
RESPIRACIÓN ABDOMINAL
Para tomar conciencia de nuestro centro, del ombligo y del abdomen, tenemos que bajar nuestra atención a esa zona, y un buen ejercicio será la respiración abdominal.
El  objetivo de este ejercicio es que la persona dirija el aire inspirado a la parte inferior de los pulmones. Para lo cual se debe colocar una mano en el vientre y otra encima del esternón. En el ejercicio debe de percibir movimiento al respirar en la mano situada en el vientre, pero no en la situada sobre el esternón. Para algunos puede ser fácil y natural, y para otros más difícil o incluso descubrir que estaban completamente desconectados de esta zona. Pero es una  técnica que se controla en unos 15-20 minutos.


En la respiración abdominal, también llamada diafragmática, el abdomen se hincha y se deshincha como si fuera un globo. Es la respiración innata, original y natural del ser humano, podemos comprobarlo al observar como respira un bebé en la cuna. Los adultos hemos desaprendido y olvidado el respirar bien, aunque durante el sueño profundo es la respiración que surge de forma automática.
La contracción y distensión de la membrana diafragmática tiene claros beneficios físicos dado que ejerce una masaje a los riñones, al hígado, al bazo, al páncreas, así como a los órganos digestivos favoreciendo el movimiento peristáltico, también ayuda a un mejor funcionamiento del tránsito intestinal al estimular el intestino grueso, y, lo más importante es que reduce el trabajo del corazón dado que actúa a modo de bomba, o segundo corazón, sobre las venas aorta y cava en el bajo abdomen facilitando la circulación venosa hacia el corazón.
Cuando hacemos respiración abdominal, profunda y tranquila activamos el sistema parasimpático favoreciendo la relajación del sistema nervioso.
EJERCICIOS PARA FORTALECER LA CONEXIÓN CON LA TIERRA
Hay una expresión que dice “  tener los pies en la tierra “ contrapuesta a otra expresión que habla de “andar con la cabeza en las nubes”.                                  
En la actualidad no es fácil tener los pies en la tierra, tenemos que pensar en  miles de cosas y como dice OSHO vivimos en nuestra mente, saltando del pasado al futuro sin apenas experimentar el presente. Sentirse estable, bien afirmado en la realidad, se está haciendo cada vez más difícil.   La incertidumbre y la preocupación por el futuro hacen que nuestra mente se dispare. Asimismo, cuando  tenemos miedo y nos sentimos incapaces de afrontar la vida real, solemos refugiarnos en nuestra mente, creando un mundo de fantasía en el que encontramos la seguridad que necesitamos. Tener la cabeza en las nubes es también característico de las personas ancladas en el pasado, obsesionadas por alguna circunstancia traumática que no han podido superar. Por lo general, las personas muy mentales se desconectan también de su propio cuerpo y de sus sensaciones, acentuando aún más la separación con el mundo físico. El resultado es que nos sentimos perdidos, desorientados. Nuestros pasos en la vida carecen de firmeza, parece que flotemos y eso es porque toda nuestra energía está arriba, en nuestra mente, y nuestros pies, piernas, pelvis y cadera se encuentran faltos de fuerza.
Transferir  la energía hacia el suelo, relajar el cuerpo, bajar el centro de gravedad


ENRAIZARSE
Fortalecer nuestra conexión con la tierra es fundamental para volver a instalarnos en la realidad presente, centrándonos en la importancia de cada momento. Al igual que cuando conectamos a tierra un circuito eléctrico le proporcionamos una salida a la descarga energética, el ser humano puede liberarse del exceso de energía mental, de las fantasías y de los miedos que le atenazan, enraizándose en la tierra.
En el campo energético humano la conexión con la tierra se realiza a través del chakra base. Nuestra energía física, la vitalidad y el deseo de supervivencia son aspectos fundamentales de este chakra. Si se encuentra abierto, es decir, si la energía vital fluye equilibradamente, se afirma el deseo de vivir en la realidad física, actuando en armonía con la tierra. Si está cerrado, se experimentará el sentimiento de no pisar tierra firme y la vida será una carga.
En Medicina Tradicional China, la tierra es uno de los cinco elementos (madera, fuego, tierra, metal y agua) a través de los cuales se explican todos los procesos energéticos del universo. La tierra representa la seguridad, el cobijo, la nutrición, la abundancia y la generosidad. Cuando este elemento está en equilibrio nos sentimos protegidos, en calma. Allá a donde vamos nos sentimos acogidos y cómodos, “en casa”.  Cuando el elemento tierra es débil, nos sentimos inseguros y buscamos la seguridad fuera de nosotros, en la comida, la bebida, el tabaco, las relaciones.
Ejercicio para enraizarse en la tierra
Este ejercicio es estupendo para realizarlo en la naturaleza, si es posible con los pies descalzos, en contacto con la tierra. Pero igualmente lo podemos practicar en nuestra casa.
§  De pie, espalda recta, cuello y hombros relajados, brazos separados de los costados a la distancia de un puño, manos y dedos apuntando al suelo, rodillas flexionadas, pies abiertos, alineados con los hombros.
§  Respiramos profundamente mientras realizamos un chequeo de nuestro cuerpo y nuestra mente. Vamos relajando las tensiones mentales y corporales. En cada exhalación descargamos a tierra todo aquello que no nos beneficia.
§  Llevamos ahora la a atención a nuestros pies.
§  Nos imaginamos que de la planta de nuestros pies surgen unas gruesas raíces  y visualizamos como crecen y se introducen en la corteza terrestre, atravesando las profundidades de la Tierra hasta llegar a su núcleo incandescente, donde arraigan con gran fuerza.
§  Conectamos con la energía de la Tierra y sentimos como su flujo vital asciende por las raíces hasta los pies y de ahí a la zona del abdomen (Dan Tien) , para darnos lo que más necesitemos en ese momento: seguridad, estabilidad, energia
§  Permanecemos unos minutos más, integrando las sensaciones que nos van llegando.
§  Agradecemos la energía recibida.



 
EL DAN TIEN COMO CENTRO DE LA ARQUITECTURA HUMANA:
- El Dan Tien o Hara se nos muestra en el plano físico como el centro de gravedad, aproximadamente a tres dedos por debajo del ombligo y un tercio del cuerpo hacia dentro. Cuando contemplamos nuestra estructura, observamos tres grandes bloques: cabeza, pecho y pelvis, y nuestro equilibrio depende de que estas tres partes estén bien alineadas entre sí para que las fuerzas se puedan repartir armoniosamente.
Cuando la cabeza dirige el movimiento, se pierde eficacia en el gesto, cuando nos sentimos arrastrados por las emociones, no somos dueños de nuestros actos.
Sólo las acciones y los movimientos nacidos de nuestro vientre son verdaderamente eficaces.
-El hombre está situado entre el Cielo y la Tierra y debe de encontrar su punto de equilibrio entre lo que le ata a la Tierra y lo que le atrae hacia el Cielo.

EL DAN TIEN O HARA: "ES EL LUGAR DE DONDE BROTAN LAS FUERZAS VITALES, ANÍMICAS Y ESPIRITUALES DEL SER HUMANO".
En primer lugar debemos saber que este centro no se trata simplemente de una idea o un concepto abstracto, sino de una realidad física, un espacio que alojamos en nuestro cuerpo, entre el ombligo y la columna, y en relación con este espacio todas las antiguas culturas y religiones de Oriente: el Taoísmo, el Budismo, el Hinduísmo, la cultura Tibetana, Japonesa o China, lo describen como un lugar del que brota una fuerza vital, un centro y una actitud justa.
Si bien el Dan Tien tiene una realidad física, no debemos quedarnos solamente con el aspecto material o los simbolismos e imágenes que se le atribuyen, si no ir más allá, los practicantes de artes marciales, Chi Kung, Tai Ji Quan, o cualquier trabajo corporal, saben que para que un movimiento tenga fuerza y presencia debe surgir del vientre, así el gesto es la expresión del enraizamiento corporal del ser humano.
En las prácticas meditativas tanto taoístas como budistas, sobre todo en el ZAZEN japonés, la postura es muy importante y se hace incapiè en el centramiento y alineamiento del individuo en el espacio con un eje de referencia vertical que se asienta sobre un plano horizontal, uno de los primeros ejercicios de base que se practica en las escuelas tradicionales consiste en "Sentarse correctamente", este ejercicio permite tomar consciencia de la pelvis y de nuestro anclaje a la tierra, desde ahí la columna se eleva vertical sostenida por los músculos erectores de la columna y apoyada en la respiración que desciende hacia la pelvis, lo que desarrolla la sensación de una fuerza serena en lo profundo del cuerpo, mientras los hombros y músculos de la espalda se relajan, de manera que en el exterior todo parece suave y armonioso y en el interior la fuerza y la presencia se manifiestan.
Cuando contemplamos a alguien bien plantado en esta posición, se tiene la sensación de peso, de densidad, igual que una montaña a la que nada puede mover y esto no tiene que ver con la fuerza o con el tamaño de la persona, si no con un enraizamiento y un equilibrio que surgen desde lo profundo.


 
 

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Cuando la persona está en su centro, se siente fuerte y el sentimiento de autoprotección desaparece porque no es necesario, de esta manera el individuo puede expandirse con armonía.






                                                                          

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